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Carpooling y Carsharing: un alivio a los problemas de tráfico

Publicado el 29-02-2016
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Las congestiones de tráfico es un gran problema para quienes se desplazan en coche, ya sea de manera esporádica o frecuente. En las grandes ciudades, todos los días se producen atascos con decenas, cientos y hasta miles de coches. Y es que la principal causa de los atascos es la saturación de las vías por el incremento del flujo vehicular, sobre todo durante las horas punta. 

Las congestiones en las vías de tránsito acarrean consecuencias negativas, tanto para los conductores como para los pasajeros. Pérdida de tiempo, retrasos, desperdicio de combustible, mayor contaminación y hasta frustración o mayor nerviosismo, son algunos de sus terribles efectos. Según un estudio de tráfico, durante el 2014, los conductores españoles desperdiciaron un promedio de 17 horas en congestiones, siendo Madrid y Barcelona las ciudades donde más agudo es el problema. 

Frente a este problema de escala mundial, desde hace unos años han surgido iniciativas y prácticas que buscan reducir los problemas de congestión y, a la vez, proporcionar mecanismos de desplazamientos rápidos, económicos y con menos efectos contaminantes. 

¿Qué es el carpooling?

El carpooling es un sistema que permite compartir coche, distribuyendo los gastos entre todas las personas que realizan el viaje. El conductor o propietario del coche obtiene una compensación por el uso y desgaste de su vehículo. Los pasajeros obtienen una reducción en sus gastos, mayor rapidez en el desplazamiento y mayor comodidad que en un servicio de transporte público.

Además, está el beneficio para el bien común, pues este tipo de práctica ocasiona que las vías tengan menos coches privados, pues en lugar de utilizar dos o más coches, se utiliza sólo uno para un grupo de personas. Consecuentemente, se reducen las congestiones de tráfico, los accidentes, los problemas de aparcamiento y la contaminación atmosférica por CO2.

¿Qué es el carsharing?

El carsharing es un sistema que permite el uso o alquiler de vehículos por cortos periodos de tiempo (a partir de una hora y hasta un máximo de una semana). Es atractivo tanto para aquellos usuarios que requieran hacer uso ocasional de un vehículo, como para aquellas otras que quieran un acceso puntual a un tipo de coche diferente al que usan día a día. Puede ser llevado a cabo por una empresa o por un conjunto de usuarios. 

Además, reduce el número de vehículos en circulación, disminuye la emisión de gases contaminantes, el  consumo de combustibles, los accidentes y los problemas de estacionamiento.

Hoy en día existen más de seiscientas ciudades en el mundo donde la gente puede utilizar estos servicios.

Existen dos modalidades de carsharing. El carsharing tradicional, que consiste en obtener el vehículo en un centro de alquiler determinado y devolverlo en el mismo punto. Y el carsharing flexible, ya implantado en muchas ciudades europeas, que permite coger y devolver el vehículo en cualquier punto habitado de la ciudad.

¿Dónde nace esta iniciativa?

El concepto de carsharing se originó en Suiza, en 1987. Desde entonces, países de Europa y de Norte-América han desarrollado estos sistemas alternativos de movilidad. Se estima que unos 900 000 personas, alrededor del mundo, ya utilizan estas prácticas de manera regular. 

Hoy tenemos operadores de carsharing en Alemania, Austria, Bélgica, Holanda, Reino Unido, Suiza, Dinamarca, Finlandia, Francia, Italia, Noruega, Suecia y España.

Movilidad corporativa y tecnología

Tanto el carpooling como el carsharing, que implican el uso compartido del automóvil, son una tendencia global. Ambas han cambiado el panorama de la movilidad tradicional. Y las tecnologías móviles y el internet han ayudado mucho para que este cambio ocurra.



Existen diversas plataformas que permiten conectar a conductores y pasajeros que buscan compartir coche. Shotl es una de ellas. Shotl es un servicio de transporte urbano de bus a la demanda, inteligente y sostenible, con el objetivo de complementar al transporte público y reducir el tráfico y las emisiones contaminantes. Agrupa pasajeros con rutas coincidentes en un solo vehículo, con la finalidad de acercarles a su destino final. Funciona a través de una App dotada de una sencilla interfaz, que permite al usuario concertar el traslado desde el lugar en el que se encuentre hasta el punto de destino y conocer en tiempo real la duración prevista del trayecto.


Estos nuevos sistemas y modelos de transporte ya están revolucionando el mundo. Y tú ¿te animas a probarlos?